Las arrugas y el sol

El sol y las arrugas

Uno de los objetivos principales de la cosmética es la prevención del envejecimiento. La piel es el órgano del cuerpo humano que más rápidamente envejece, porque es también el único que está en contacto directo con la agresividad del medio ambiente.

La contaminación medioambiental, la radiación solar y los muchos aditivos químicos con los que estamos en contacto hacen de nuestra epidermis un campo de batalla. Nuestras células se esfuerzan en protegernos de las amenazas que nos rodean.

La llegada del buen tiempo, la calidez de los días y la luz resplandeciente nos levantan el ánimo y nos hacen disfrutar más intensamente de nuestro entorno. Pero para nuestra piel empieza una época dura y agresiva.

El invierno, el frio y la sequedad extrema supone un fuerte estrés pero mucho más lo es la exposición al sol y sus devastadores efectos sobre las células y la elasticidad.

Desgraciadamente, si la piel tiene un enemigo por excelencia este es el sol.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que el tan deseable y envidiado bronceado no es más que una reacción de defensa de la piel. La radiación del sol agrede nuestra piel y ésta se defiende del mejor modo que tiene, que no es otro que el de fabricar melanina, un pigmento que atrapa los nocivos rayos del sol impidiendo que nos quememos.

Si esto ocurre la piel se vuelve roja (eritema, el primer nivel de la quemadura solar).

Si la quemadura se produce se establece un daño en nuestro material genético, nuestro ADN. Si esta agresión se repite varias veces en un verano queda permanentemente fijado en nuestra piel y nos hace candidatos, en el mejor de los casos, a un envejecimiento acelerado, con arrugas y manchas y en el peor, al temido cáncer de piel.

Por supuesto, lo primero que tenemos que hacer con la llegada del buen tiempo es usar fotoprotectores para evitar la agresión del sol. Pero también hay que extremar el cuidado de la piel. Ésta pasa de estar siempre encerrada (en casa, en el trabajo…) a estar mucho más al aire libre y por tanto al alcance de su peor enemigo.

Qué tipo de productos hay que usar:

Fundamentalmente, potentes hidratantes y cremas antiarrugas por la noche.

La hidratación es básica cuando la piel está más al aire libre porque pierde más agua, por ello es más que recomendable el uso de plantas como la Avena, la Mimosa o la Caléndula, que tienen efecto protector.

Cosméticos Paquita Ors fabrica una importante línea de productos para la piel en verano, tanto para la protección como para la regeneración.

Hidratantes que incorporan activos regeneradores como la Raíz de Angélica, una planta usada desde la edad Edad Media por sus maravillosas propiedades o cremas Antiarrugas con Raíz de Regaliz que regeneran las células al mismo tiempo que calman la agresión.


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